LA BODEGA
En 1998, un grupo de amigos argentinos e italianos se propuso algo simple de decir y difícil de hacer: dejar que los viñedos hablaran, sin forzar nada. Encontraron parcelas centenarias —algunas plantadas en 1910— de muy bajo rendimiento pero enorme carácter, y las trabajaron con mínima intervención. Ese criterio los llevó a Finca Altamira, hoy una de las tierras más premiadas del Malbec argentino.
EL VINO, EN CLAVE SONORA
Un corte de 90% Sauvignon Blanc y 10% Roussanne Marsanne, cada variedad grabada por separado en tanques de acero inoxidable antes de mezclarse recién al final, previo al embotellado — como dos pistas que se producen solas y se mezclan juntas al cierre del disco. De Los Chacayes, Valle de Uco, cosechado en la segunda semana de marzo. Sin paso por madera: la voz cruda de cada variedad, sin efectos de estudio de por medio.






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